En el mercado de movilidad compartida en 2018, Lime entendió que quien llegara primero a una ciudad tendría enormes ventajas estructurales: familiaridad de marca, aprendizajes operativos, relaciones con el gobierno de la ciudad y los datos que vienen de tener usuarios reales en calles reales.
Lime eligió moverse a máxima velocidad. En varias ciudades, desplegaron patinetes sin permisos, confiando en el principio del perdón vs el permiso.