Nik Storonsky tenía una frustración específica: como alguien que viajaba frecuentemente por trabajo, pagaba comisiones de conversión de divisas del 3-5% en cada transacción en el extranjero. Calculó que esto le costaba miles de libras al año.
El contexto de fundación importa. Storonsky era un ex trader de derivados en Credit Suisse y Lehman Brothers; el cofundador Vlad Yatsenko tenía experiencia en ingeniería de software en Deutsche Bank. Entendían la infraestructura bancaria que estaban trabajando en sortear. Cuando fundaron Revolut en febrero de 2015, lanzaron como una Mastercard prepagada con una única función: tipos de cambio interbancarios reales sin margen. El producto fue construido en menos de seis meses.
El crecimiento fue inmediato. Revolut registró 100.000 usuarios en sus primeros tres meses, impulsados casi en su totalidad por el boca a boca entre viajeros frecuentes y trabajadores internacionales. Cada comisión de cajero automático de 5€, cada cargo del 3% por transacción extranjera, era dinero abandonando sus cuentas innecesariamente.